Oficio de cartógrafo, travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura, es un libro del autor español Jesús Martín Barbero en el que se exponen los resultados de sus investigaciones a lo largo de tres décadas. En la introducción narra sus aventuras por América latina consignadas inicialmente en artículos de revistas o libros colectivos, y que alentado por la demanda y por la necesidad de poner en investigación la historia del fenómeno de la comunicación fueron reunidas en este. Comienza narrando en forma de crónica la justificación del nombre que titula este texto bajo los significados teóricos de la cartografía desde la óptica de varios autores y lo relaciona con su experiencia a través de la cual retrata el proceso de la comunicación. Dado que sus escritos son producto de sus análisis en diferentes países, la metáfora de la palabra “cartografía” fue la apropiada para reunir los esbozos que ahí encontraron su mapa. El eje temático de este cartógrafo son las mediaciones socioculturales y las mediaciones comunicativas orientadas por el proceso de la comunicación. La primera parte está compuesta por trozos de Comunicación Masiva: discurso poder y Procesos de comunicación y Matrices de cultura, además de algunos escritos de revistas publicados en los años 70 y 80, al igual que la segunda parte que relata publicaciones re-escritas en los años 90.
Al comenzar la primera parte presenta el tema de la dominación y de cómo el dominado trabaja a favor del dominador como sucede en América latina. Para ello explica que en un discurso político, en una noticia, en una novela o en una revista está presente lo ideológico enmarcado en reglas semánticas a partir de las que se crean los mensajes, pero la eficacia del mensaje depende de la relación que tenga una situación expuesta -desde el significado que le da una comunicad- con el conflicto a nivel mundial, aquí se manifiesta la dominación de clase en lo ideológico. Una clase construye su discurso y a través de él convierte un proyecto particular en un proyecto común, de esta forma enmascara su dominación, ya que después de posicionar su ideal lo desvincula de las relaciones sociales que lo sustentan, lo que es un motivo suficiente para dudar de los beneficios y la democratización que las sociedades masivas aportan a una población.
América latina todavía está sujeta a las dogmatizaciones marxistas y estructuralistas, lo que implica una imposición de valores. Incluso en el campo científico hay dependencia, se piensa que no hay dinero o tiempo para producir conocimiento, lo nuestro es aplicar y consumir, por creencia, por moda, por buscar herramientas teóricas no a partir de nuestros procesos sociales sino de lo que hacen otros países, con el fin de estar actualizados en cuanto a técnicas aplicadas olvidando que cada sistema tiene un contexto social. Desde esta óptica el autor lleva a cuestionar la forma en que consumimos, se puede deducir que Colombia como parte de los países tercermundistas se adapta a las nuevas tendencias, las cuales se convierten en prácticas colectivas sin pensar en los beneficios o desventajas implícitas en las nuevas apropiaciones.
La transmisión de la información está atravesada por mitos y farsas. La expansión del mercado hizo de la noticia un producto industrial hecho por acciones y ficciones. La información se convirtió en una actividad económica utilizada por los movimientos políticos y por la religión para influenciar al pueblo a través de las diferentes épocas que enmarcan la historia de la humanidad y sin importar el tema, el comercio impone una marca de producción para presentar los acontecimientos y viciar la información cuando está en manos del estado, de tal manera que se convierte en propaganda. Sólo en manos de entidades privadas que no tengan que dar cuenta de sus publicaciones a la autoridad, los datos serían verdaderos. La doctrina liberal sobre prensa pretende que las noticias circulen al margen de la ley y los conflictos sociales, dice que la buena información puede superar a la mala siempre y cuando halla libre competencia y si la demanda elige a la buena. El discurso de prensa es un proceso de producción pensado para vender lo que el comprador quiere, no se hace en relación emisor receptor, dando a conocer de manera objetiva hechos que informen a la sociedad sobre el acontecer cotidiano y construir opinión a través de ello, esto se logra en la libre competencia, donde cada medio publica lo que le parece pertinente.
Para hablar de las culturas en la comunicación Barbero menciona que debido a la desterritorialización de los límites culturales, no puede verse la cultura o la identidad al margen de conceptos que riñen entre sí, pensada como algo netamente moderno o tradicional. Lo masivo corresponde al mercantilismo y a la tecnología, que es muy diferente al uso social que dan las comunidades a sus objetos, por lo tanto, pensar que cultura e identidad equivale a popular es tan inapropiado como creer que lo moderno es culto. Algunos asocian lo popular con lo auténtico, en tal caso debería estar aislado para evitar contaminación con otras tradiciones. Otros ven en lo popular la vulgarización, lo totalmente alejado de la cultura. Desde la política, lo popular puede significar resistencia autóctona a las imposiciones capitalistas, como también representa la ignorancia o el atraso. En América Latina no puede hablarse desde estas ópticas, ya que los intercambios económicos y políticos conllevan a resignificaciones que cada comunidad le asigna a los nuevos consumos y le permiten modificar sus tradiciones para generar nuevas culturas. Por lo anterior, los márgenes culturales desaparecen y lo que muestran los medios de comunicación no puede tomarse como un discurso que exprese el imaginario de la totalidad de una población.
El proceso de desterritorialización genera nuevas identidades, según este investigador, la comunicación permite logros o fracasos en la lucha por defender y renovar la identidad y está rodeada de circunstancias antagónicas. Por una parte, estar de punta en el desarrollo tecnológico la hace parte de la modernización y ser el medio para informar la somete a la manipulación de tal forma que es un escenario de convergencias y complicidades. Ante la invasión extranjera de los medios masivos de comunicación, algunos gestos nacionalistas presentan resistencia con lo que favorecen a las pequeñas empresas que fracasaron por su mediocridad, y los grandes intelectuales son indiferentes a estos movimientos pues consideran cultura a los consumos provenientes de otros lugares, para ellos no es una transformación de identidad sino la llegada de la cultura.
Vista desde las dinámicas culturales, la comunicación masiva promueve la rearticulación de los márgenes simbólicos de las culturas. Ya no se califica algo como propio o ajeno, las identidades colectivas son permeadas y esos cambios no son buenos o malos, simplemente han cambiado y los juicios de valor no son pertinentes. A la vez que mezclan, los medios masivos separan y fortalecen las divisiones sociales. Por la multiplicación de canales se crea una oferta de espectáculos para las mayorías, los que tienen recursos económicos para acceder a otros canales y tener otro tipo de información, y se reserva una oferta de información para las minorías. Otra dinámica es la aparición de subculturas fuera de un territorio como lo son la imagen y la música, que por no estar ligadas a un lugar geográfico se catalogan como antinacionales cuando en realidad son nuevas identidades con temporalidades cortas, flexibles, que toman elementos de diversos mundos.
Estas dinámicas de reorganización implican cambios en la constitución de identidades, para ello es necesario comprender que la comunicación no impone pensamientos sino que permite re significar una tradición por un sistema transnacional de interacción entre las costumbres de las comunidades, que son cambiadas poco a poco y sustituidas por nuevas identidades para modificar el sentido de lo nacional. Las nuevas propuestas de consumo son aceptadas por las industrias locales con resentimiento pero también son reformuladas. Nuevos movimientos encuentran en la transnacionalización la posibilidad de crear nuevos imaginarios colectivos y reordenar lo político y lo económico en términos culturales. Se reconocen los intereses que articulan las negociaciones y se reterritorializa la cultura. Estas formas de pensar superando las dicotomías descubren en la diferencia un elemento de democracia y una herramienta contra la discriminación y la exclusión, lo que guía al ciudadano a reconocerse en los demás para comunicarse.
En la segunda parte del libro se estudian aspectos paralelos a la comunicación como son la educación, las des-ubicaciones en la investigación de los medios, las experiencias urbanas, la política en los mass media, entre otros argumentos que apoyan esta investigación, pero considero de mayor interés para el curso de sociología de la comunicación, analizar la globalización y su influencia en la cultura generando nuevas formas de apropiación de los espacios y nuevas Identidades.
Mediante sus análisis, Barbero encuentra que una nueva cultura comunicacional se establece en el siglo XXI de la cual las ciencias sociales no se quieren ocupar por la configuración de sus objetos de estudio, estos son móviles, difusos e imposibles de reunir en un conjunto que facilite su análisis. La comunicación atraviesa todos los sectores de lo urbano con sus modos de simbolización, con sus indefinidas fronteras espaciales y temporales que impiden ver con claridad si los saberes culturales son parte de la razón o de la imaginación, de tal manera que se modifica el sentido de las palabras y se generan nuevas figuras en la socialidad.
Para profundizar el concepto de las fronteras aborda el fenómeno de la globalización y su influencia en los nuevos modos de significación. Pensar en globalización nos remite a economía y si bien es cierto, ese fue su objetivo inicial –intercambio de bienes materiales a nivel mundial-, este fenómeno ha transformado también las identidades ya que dicho intercambio involucra el lenguaje, el cuerpo y la memoria. La modernidad lleva el mundo a la variedad de pensamientos resignificando la vida familiar, social, alimenticia, sexual, entre otras, y no únicamente la económica. Con la globalización el desarrollo tecnológico invade al mundo, los modos de producción también están en todo el mundo por lo que el centro del saber en el universo puede estar en cualquier lugar, ya que se descentralizó el conocimiento. Lo que se produce en un lugar se repite en todos virtualmente, hay una réplica, por lo que es más importante la circulación que la producción.
La mundialización de la tecnología conlleva a transformar el mundo en tecnoesfera. La mutación que experimentan los sujetos no es una adaptación inevitable sino un proceso cargado de ambigüedades en el que se multiplican las interacciones entre los viejos y los nuevos modos de apropiación. No es cierto que la innovación tecnológica implica una sumisión a su lenguaje, la misma presión de la tecnología está suscitando la necesidad de relacionarse con la personas y con los objetos de forma inmediata, se está recobrando la importancia del contacto en la comunicación.
En la modernidad aparece el tiempo como elemento determinante en el ritmo de vida generando una contradicción, pues la aceleración en que se produce la novedad es a su vez la causante de que ese objeto se torne obsoleto rápidamente. Los cambios producidos por el tiempo se dan en un espacio, entendido como un conjunto de prácticas no como el lugar donde se practican, la relación espacio/tiempo está afectada directamente por el avance tecnológico al mostrar la diversidad mundial y promover cambios culturales. Sin embargo, los cambios implícitos en la globalización le han devuelto su valor al lugar porque este es un ancla al que pertenece un cuerpo que se desempeña en múltiples acciones y es la corporeidad la forma primordial de la comunicación. El lugar está atravesado por los consumos globales, por las nuevas tendencias arquitectónicas, en el vestuario o en el lenguaje pero es un tejido de parentescos y vecindades. Aquí se aclara que el sentido de un espacio local puede ser el espacio que resulta después de una fragmentación por la deslocalización global y otro es la distorsión, las voces de muchos causando ruido en las redes globales, así como en la Internet, muchos navegan por la red sin ningún objetivo concreto y pocos construyen grupos virtuales que pasan de la conexión al encuentro y a la acción, y terminan territorializándose en un espacio local dentro de una red global. El tiempo mundial podría eliminar el tiempo local de la geografía. En sus orígenes el tiempo era cíclico, después contaba la historia en forma lineal, actualmente es esférico y al deformar la noción de espacio elimina la memoria, el lugar geográfico y su historia.
El autor menciona los imaginarios sociales desde la globalidad. Hay un espacio en el que a los individuos se les quita el peso de la identidad y se les exige únicamente la interacción con información denominado el no-lugar y su contraparte es poder encontrar en el mundo la imagen de todos los territorios, es decir, se exporta lo que produce un territorio y se consume la imagen del mundo entretejiendo relaciones territoriales y globales, creando nuevas formas de percibir el entorno y de sentir para formar un imaginario del mundo. El imaginario colectivo global conserva viejos hábitos, ritmos locales y velocidades aceleradas que dan a conocer las contradicciones implícitas en este suceso.
Otro imaginario de lo global es pensar en relaciones internacionales cuando en realidad necesitamos pensar en mundialización. Este proceso es llevado a cabo por las tecnologías de información en su función de intercomunicar lugares, pero la información no queda estancada ya que al mostrarla el sentido de un lugar en el mundo cambia, pues será conocido por determinadas características expresadas en la información transmitida, en otras palabras, la globalización es una nueva forma de estar en el mundo en cuanto al significado que se le otorga a un lugar dejando de lado el punto geográfico.
Otro concepto relevante en su investigación, sin desmeritar los no mencionados, es la ciudad como parte de las transformaciones de la experiencia urbana. La ciudad es un escenario de comunicación urbana, no es sólo un espacio ocupado o construido sino que sirve de enlace entre diversos territorios y el mundo, pues en ella convergen múltiples culturas que al mismo tiempo son conectadas con lo global. Son los medios de comunicación los que enteran a los habitantes de una ciudad de los eventos acaecidos en cada rincón de ella, teniendo en cuenta que para un individuo el espacio territorial de la ciudad es inabarcable. La ciudad habitada por cuerpos es virtual a causa de la informática y los medios televisivos, a través de la aceleración con que se profundiza y amplifica un hecho que da cuenta de lo que es dicha sociedad.
El lenguaje ameno de la lectura y la claridad para exponer los resultados de la investigación, hacen de este libro un compendio del desarrollo de la comunicación en Latinoamérica en el que se abordan los diversos temas relacionados con esta. Desde la intención del discurso emitido, pasando por los consumos culturales, los medios masivos, las dinámicas, la desterritorialización, la resignificación, las subculturas, los cambios de identidad, la transnacionalización y los nuevos imaginarios, la interacción de las comunidades, las nuevas tecnologías y la tecnoesfera, la relación tiempo-espacio, la globalización y los escenarios urbanos hasta otros conceptos no mencionados como la educación y la política, tienen una explicación en esta obra que evidencia un esfuerzo por retratar el proceso de la comunicación en nuestros países desde una perspectiva objetiva, abierta y libre de prejuicios. Como él lo menciona, la comunicación es reconocerse en los demás a través de la diferencia, esta no debe separarnos sino ayudarnos a reconocer lo que somos y lo que es el otro para construir nuevas relaciones.
Voluntades modeladas
Etiquetas: ensayo
Quienes tienen el poder, manipulan. Los que no tienen las herramientas para interpretar su entorno, son persuadidos. Los que resisten a las clases dominantes porque conocen su discurso, son eliminados. En un sistema conductista, cualquier expresión de libertad es aniquilada como en el caso de Mc Murphy, quien finalmente logró volar sobre el nido del cocu.
El funcionamiento de la institución psiquiátrica presentada en la película puede asemejarse a los sistemas que manejan las sociedades actuales. Así, la psiquiatría aplicada bajo un enfoque conductual controlaba el comportamiento de los pacientes, para adaptarlos a las normas de la institución y mantener el orden mediante técnicas objetivas y deshumanizantes, basadas en medicamentos y terapias que reafirmaban los síntomas de la enfermedad; finalmente, los pacientes terminaban creyendo que su alteración no tenía cura, que estaban locos y que debían permanecer dentro de la institución para estar seguros.
De igual manera, la sociedad está sometida a los propósitos del Estado y en este sentido, los medios de comunicación juegan un papel fundamental y relevante. Es a través del discurso, que las clases dominantes ejercen el control sobre la población; para ello se analiza el contexto de los receptores y los textos a producir de acuerdo a sus hábitos. El texto producido, bien sea en radio, prensa, televisión o cine, deberá cumplir características específicas como un tema, unos términos y un formato que persuadan al lector. Cuando se persuade, se convence y se manipula la mente. De tal modo, los individuos toman voluntariamente las decisiones que otros le incitaron realizar, es decir, su voluntad se formó a partir de necesidades creadas por los discursos recibidos.
Los medios de comunicación pueden constituir la realidad de la sociedad, porque algunos ciudadanos, creen en la veracidad de lo que en ellos se transmite y de acuerdo a los datos recibidos interpretan el mundo: “todo organismo está cohesionado en su acción merced a la posesión de los medios que permiten adquirir, utilizar, memorizar y transmitir la información (Mattelart, 1997: 200).”
Con la llegada de Mc Murphy al hospital, los enfermos empezaron a comunicarse, al compartir su tiempo y profundizar sus relaciones de amistad, comenzaron también a mejorar su estado de ánimo y a superar sus problemas, pareciera que la represión de permanecer ligados al silencio y a las normas de la institución les congelara también el pensamiento. Es así, como los medios de comunicación en su labor social, crean lazos de difusión y comunicación entre diversos grupos sociales que conforman un cúmulo de habitantes con realidades comunes. La información de los medios sensibiliza a las comunidades para tomar posiciones frente a los hechos, y protestar en algunos casos pero, cuando se restringe la libertad de expresión la comunidad enceguece, pues la incomunicación no le permite reconocer al otro en su situación.
La realidad de un país es común para todos sus habitantes aunque cada uno de ellos tenga diferente ideología, inclinación política o situación económica. La realidad está mediatizada por entidades a favor de la manipulación y contra ella, por lo que algunos individuos faltos de herramientas para comprender el entorno son manipulados por el discurso de las élites, ellos ignoran que son controlados para beneficio de los que ejercen el poder, sus mentes son moldeadas para servir al Estado. Sin embargo, unos pocos tienen la fortuna de saber utilizar las herramientas, para combatir la opresión del conductismo que amenaza con acallar las mentes.
Cabe mencionar la escena donde el protagonista dice: “-(...) yo no entiendo, no hacen nada más que quejarse por estar aquí encerrados, pero ninguno de ustedes tiene los suficientes pantalones para irse (...) ¿creen que están locos, o algo por el estilo? no están más locos que esa infinidad de individuos que van por las calles”. Los medios de comunicación independientes y que están menos contaminados que otros por alguna posición política, pueden ver la realidad y transmitir información con un nivel más alto de responsabilidad, si tienen presente que su función es servir a la sociedad y acercarla a la verdad.
La mente de los pacientes estaba llena de temores, estaba acomodada a las reglas del hospital y era la enfermera la encargada de este proceso de adaptación a la ley, ella cumplía con eficiencia su trabajo de no escuchar y no interpretar a sus pacientes, pues en cada terapia reafirmaba sus síntomas y agudizaba las enfermedades. Este personaje provocó el suicidio de un joven y pretendía que la institución continuara en el orden establecido, había perdido la sensibilidad, no tenía ética frente a la vida humana, ella también era manipulada por el sistema porque estaba convencida de que su trabajo estaba bien hecho.
La sociedad engendra soñadores que se enfrentan al abuso del poder y mueren, o vuelan. La sociedad está enferma, es débil, es frágil, es ignorante, es moldeable, es manipulada, está atrapada sin salida bajo un sistema conductista que mutila la libertad y controla con su discurso.
El funcionamiento de la institución psiquiátrica presentada en la película puede asemejarse a los sistemas que manejan las sociedades actuales. Así, la psiquiatría aplicada bajo un enfoque conductual controlaba el comportamiento de los pacientes, para adaptarlos a las normas de la institución y mantener el orden mediante técnicas objetivas y deshumanizantes, basadas en medicamentos y terapias que reafirmaban los síntomas de la enfermedad; finalmente, los pacientes terminaban creyendo que su alteración no tenía cura, que estaban locos y que debían permanecer dentro de la institución para estar seguros.
De igual manera, la sociedad está sometida a los propósitos del Estado y en este sentido, los medios de comunicación juegan un papel fundamental y relevante. Es a través del discurso, que las clases dominantes ejercen el control sobre la población; para ello se analiza el contexto de los receptores y los textos a producir de acuerdo a sus hábitos. El texto producido, bien sea en radio, prensa, televisión o cine, deberá cumplir características específicas como un tema, unos términos y un formato que persuadan al lector. Cuando se persuade, se convence y se manipula la mente. De tal modo, los individuos toman voluntariamente las decisiones que otros le incitaron realizar, es decir, su voluntad se formó a partir de necesidades creadas por los discursos recibidos.
Los medios de comunicación pueden constituir la realidad de la sociedad, porque algunos ciudadanos, creen en la veracidad de lo que en ellos se transmite y de acuerdo a los datos recibidos interpretan el mundo: “todo organismo está cohesionado en su acción merced a la posesión de los medios que permiten adquirir, utilizar, memorizar y transmitir la información (Mattelart, 1997: 200).”
Con la llegada de Mc Murphy al hospital, los enfermos empezaron a comunicarse, al compartir su tiempo y profundizar sus relaciones de amistad, comenzaron también a mejorar su estado de ánimo y a superar sus problemas, pareciera que la represión de permanecer ligados al silencio y a las normas de la institución les congelara también el pensamiento. Es así, como los medios de comunicación en su labor social, crean lazos de difusión y comunicación entre diversos grupos sociales que conforman un cúmulo de habitantes con realidades comunes. La información de los medios sensibiliza a las comunidades para tomar posiciones frente a los hechos, y protestar en algunos casos pero, cuando se restringe la libertad de expresión la comunidad enceguece, pues la incomunicación no le permite reconocer al otro en su situación.
La realidad de un país es común para todos sus habitantes aunque cada uno de ellos tenga diferente ideología, inclinación política o situación económica. La realidad está mediatizada por entidades a favor de la manipulación y contra ella, por lo que algunos individuos faltos de herramientas para comprender el entorno son manipulados por el discurso de las élites, ellos ignoran que son controlados para beneficio de los que ejercen el poder, sus mentes son moldeadas para servir al Estado. Sin embargo, unos pocos tienen la fortuna de saber utilizar las herramientas, para combatir la opresión del conductismo que amenaza con acallar las mentes.
Cabe mencionar la escena donde el protagonista dice: “-(...) yo no entiendo, no hacen nada más que quejarse por estar aquí encerrados, pero ninguno de ustedes tiene los suficientes pantalones para irse (...) ¿creen que están locos, o algo por el estilo? no están más locos que esa infinidad de individuos que van por las calles”. Los medios de comunicación independientes y que están menos contaminados que otros por alguna posición política, pueden ver la realidad y transmitir información con un nivel más alto de responsabilidad, si tienen presente que su función es servir a la sociedad y acercarla a la verdad.
La mente de los pacientes estaba llena de temores, estaba acomodada a las reglas del hospital y era la enfermera la encargada de este proceso de adaptación a la ley, ella cumplía con eficiencia su trabajo de no escuchar y no interpretar a sus pacientes, pues en cada terapia reafirmaba sus síntomas y agudizaba las enfermedades. Este personaje provocó el suicidio de un joven y pretendía que la institución continuara en el orden establecido, había perdido la sensibilidad, no tenía ética frente a la vida humana, ella también era manipulada por el sistema porque estaba convencida de que su trabajo estaba bien hecho.
La sociedad engendra soñadores que se enfrentan al abuso del poder y mueren, o vuelan. La sociedad está enferma, es débil, es frágil, es ignorante, es moldeable, es manipulada, está atrapada sin salida bajo un sistema conductista que mutila la libertad y controla con su discurso.
Caras vemos corazones no sabemos
Etiquetas: ensayo
La doble personalidad es el argumento básico del largometraje Psicosis del autor estadounidense Alfred Hitchcock, un concepto mostrado desde la perspectiva de un asesino que asume comportamientos buenos o malos dependiendo de la situación a la que se enfrenta, debido a los trastornos mentales que padece. Psicosis, uno de los tres fundamentos estructurales de la mente humana según Freud. Un elemento que acompaña a la neurosis y a la perversión. Un componente que afecta nuestra conducta, por lo que todos tenemos rasgos de doble personalidad aunque no todos seamos psicópatas.
Decir que una persona tiene doble personalidad es atrevido y para algunos es irrespetuoso porque generalmente se relaciona con ser voluble o tener máscaras, y siendo un término despectivo, evidentemente señala que dicha persona es contradictoria en lo que dice o hace, tal vez sin ser consciente de ello. Prácticamente, ningún ser humano escaparía a experimentar una situación en la que actúe de manera diferente a lo que piensa.
La protagonista de la historia labora desde hace diez años en el mismo lugar y se ha ganado la confianza de su jefe, pero ante la oportunidad de tener us$40.000 para estar con su amante olvida sus principios morales y huye después del robo. Este sólo hecho refleja las vivencias actuales, a las que el ser humano se enfrenta para decir si ó no ante la posibilidad de obtener placer o de alcanzar el objeto de su deseo. En algunos casos someterse a la norma es fácil, en otros se actúa premeditadamente para omitir lo que interfiere y en otros, hacer lo primero que llegó a la cabeza es lo más fácil.
La claridad que hace el autor al final de la historia para explicar el origen del problema, hace de este un final perfecto porque no da lugar a otras interpretaciones sobre la mala conducta de Bates. No se muestra con intenciones amarillistas como lo harían los medios de esta época, en la que día a día vivimos casos que dejan marcas o huellas en nuestra sociedad, donde a muchos se les endureció el corazón por la costumbre de escuchar historias sobre actos macabros. Sin embargo, censurar al asesino no trae solución teniendo en cuenta que la última palabra la tiene la Corte Suprema de Justicia.
La sensación que me deja la historia es en primera instancia la humanidad del ser, pues desde este punto de vista todos tenemos algún rasgo psicópata y por consiguiente no siempre actuamos como debiéramos, no sabemos lo que hay en la mente o en el corazón del otro. En segundo lugar, comprensión y perdón hacia una persona desorientada, tan incapaz de confrontar su mundo que decide eliminar todo lo que representa una amenaza para su felicidad.
Decir que una persona tiene doble personalidad es atrevido y para algunos es irrespetuoso porque generalmente se relaciona con ser voluble o tener máscaras, y siendo un término despectivo, evidentemente señala que dicha persona es contradictoria en lo que dice o hace, tal vez sin ser consciente de ello. Prácticamente, ningún ser humano escaparía a experimentar una situación en la que actúe de manera diferente a lo que piensa.
La protagonista de la historia labora desde hace diez años en el mismo lugar y se ha ganado la confianza de su jefe, pero ante la oportunidad de tener us$40.000 para estar con su amante olvida sus principios morales y huye después del robo. Este sólo hecho refleja las vivencias actuales, a las que el ser humano se enfrenta para decir si ó no ante la posibilidad de obtener placer o de alcanzar el objeto de su deseo. En algunos casos someterse a la norma es fácil, en otros se actúa premeditadamente para omitir lo que interfiere y en otros, hacer lo primero que llegó a la cabeza es lo más fácil.
La claridad que hace el autor al final de la historia para explicar el origen del problema, hace de este un final perfecto porque no da lugar a otras interpretaciones sobre la mala conducta de Bates. No se muestra con intenciones amarillistas como lo harían los medios de esta época, en la que día a día vivimos casos que dejan marcas o huellas en nuestra sociedad, donde a muchos se les endureció el corazón por la costumbre de escuchar historias sobre actos macabros. Sin embargo, censurar al asesino no trae solución teniendo en cuenta que la última palabra la tiene la Corte Suprema de Justicia.
La sensación que me deja la historia es en primera instancia la humanidad del ser, pues desde este punto de vista todos tenemos algún rasgo psicópata y por consiguiente no siempre actuamos como debiéramos, no sabemos lo que hay en la mente o en el corazón del otro. En segundo lugar, comprensión y perdón hacia una persona desorientada, tan incapaz de confrontar su mundo que decide eliminar todo lo que representa una amenaza para su felicidad.
Llegar tarde y no llegar, es lo mismo
Etiquetas: crónica
La frase que titula este escrito, es mencionada en Ciudad Crónica, película colombiana estrenada en el 2004, donde se recrean algunos dilemas en los que puede verse involucrado un periodista. Me repugna la actitud arrogante del director de un medio sensacionalista, que reprende a su reportero por llegar tarde al lugar de los hechos, lo que se representa en no tener la primicia de la noticia y por consiguiente, menos ventas, que es finalmente el significado del periodismo para dicho personaje, responsable del periódico. A continuación, relato la percepción que interiorizo de esta obra.
Un medio de comunicación cuya prioridad es vender está ocupado en tener la primicia del último hecho noticioso, sin importar lo útil que pueda ser para la sociedad. El periodismo tiene inscrita una labor social, por tanto, se compromete con la sociedad a brindar información veraz, revelada en acontecimientos de toda índole: las denuncias, la corrupción, los acuerdos políticos, los movimientos económicos, las relaciones internacionales, los eventos culturales, deportivos y artísticos, o los avances científicos, entre otros hechos que circundan la vida cotidiana, deben ser expuestos a través de los medios para enterar a la sociedad.
El periodismo acerca a la verdad, vista la noción de “verdad” como un hecho que puede ser observado desde diferentes perspectivas. No se pretende asumir una posición absoluta como verdadera, sino aproximarse a otros referentes que la rodean y posiblemente pasen desapercibidos, sin la búsqueda concienzuda del periodista comprometido con su labor de transmitir información confiable, pues la realidad de la sociedad se construye en los medios: “La verdad es un bien público y, por tanto, no es una posesión que puedan manejar a su capricho y conveniencia los periodistas o los medios de comunicación (Restrepo, 2004: 53).”
La sociedad está permeada por diversos ambientes culturales, dentro de los que cada grupo social elige la forma de enterarse sobre el diario acontecer. Para ello eligen de la prensa, la radio, la televisión o la internet, algunos medios de información que se acomoden a sus intereses, ideologías y gustos, dentro de ellos, los medios de comunicación sensacionalistas. Llamados también amarillistas, por la exageración de los hechos con el objeto de impresionar o por enfatizar en asuntos poco agradables, estos medios se dedican a mostrar lo que para otros es irrelevante o que pudo ser manifestado, pero lo retoman para contarlo de otra manera, de tal modo, revelan una parte de la sociedad que también es nuestra realidad.
El modo sensacionalista de contar la historia se produce para un público que disfruta la noticia narrada con cierto grado de morbosidad. Generalmente los medios dedicados a contar de esta manera, llaman la atención del lector desde la primera página con imágenes trágicas y titulares agudos, características inapropiadas para algunos periodistas y lectores; sin embargo, atrayente para otros que quieren evidenciar las atrocidades por medio de historias bien contadas, no por esto, son irrelevantes o menos importantes.
“La humildad de ningún hecho le resta importancia al periodista, en ella está el color y la apariencia del conjunto (Restrepo, 2004: 51).” El periodista que decide laborar en un medio amarillista, está trabajando para un público que tiene la necesidad de enterarse acerca de hechos trágicos y que también exige verdades, y en la búsqueda del acercamiento responsable a lo ocurrido, teje una historia que debe atrapar al lector y que está construida por la redacción, basada en un trabajo de campo que incluye recolección de datos, entrevistas y visitas a lugares relacionados con el hecho que investiga.
El desempeño que tenga un periodista en su labor depende sólo de él. Es cierto que trabajar supeditado a los intereses particulares de una entidad, coarta la libertad de informar con responsabilidad. Factores como la situación económica, la corrupción o la arrogancia pueden restringir la fluidez de la información; sin embargo, la ética y el deber ser de su profesión, le marcarán las pautas a seguir para no caer en la mediocridad y ser leal a la comunidad.
Para desempeñar una profesión que tiene como deber servir a la sociedad, es necesario tener la convicción de lo que se pretende. Sin importar que un cadáver no sienta en el caso hipotético de Ciudad Crónica, un reportero sensible en función de la ética, procura respetar la única evidencia de un ser que ya no hace parte de este mundo, pese al riesgo de perder su trabajo por no llevar la primera foto de la tragedia y la más llamativa, él señala su prioridad en función del compromiso social de su profesión, como debería ser ejercida. “Hay personas que han servido a la humanidad dando ejemplo de vigor ético, para ellos el otro mereció siempre la aplicación de una ética máxima (Restrepo, 2004: 42).”
Un medio de comunicación cuya prioridad es vender está ocupado en tener la primicia del último hecho noticioso, sin importar lo útil que pueda ser para la sociedad. El periodismo tiene inscrita una labor social, por tanto, se compromete con la sociedad a brindar información veraz, revelada en acontecimientos de toda índole: las denuncias, la corrupción, los acuerdos políticos, los movimientos económicos, las relaciones internacionales, los eventos culturales, deportivos y artísticos, o los avances científicos, entre otros hechos que circundan la vida cotidiana, deben ser expuestos a través de los medios para enterar a la sociedad.
El periodismo acerca a la verdad, vista la noción de “verdad” como un hecho que puede ser observado desde diferentes perspectivas. No se pretende asumir una posición absoluta como verdadera, sino aproximarse a otros referentes que la rodean y posiblemente pasen desapercibidos, sin la búsqueda concienzuda del periodista comprometido con su labor de transmitir información confiable, pues la realidad de la sociedad se construye en los medios: “La verdad es un bien público y, por tanto, no es una posesión que puedan manejar a su capricho y conveniencia los periodistas o los medios de comunicación (Restrepo, 2004: 53).”
La sociedad está permeada por diversos ambientes culturales, dentro de los que cada grupo social elige la forma de enterarse sobre el diario acontecer. Para ello eligen de la prensa, la radio, la televisión o la internet, algunos medios de información que se acomoden a sus intereses, ideologías y gustos, dentro de ellos, los medios de comunicación sensacionalistas. Llamados también amarillistas, por la exageración de los hechos con el objeto de impresionar o por enfatizar en asuntos poco agradables, estos medios se dedican a mostrar lo que para otros es irrelevante o que pudo ser manifestado, pero lo retoman para contarlo de otra manera, de tal modo, revelan una parte de la sociedad que también es nuestra realidad.
El modo sensacionalista de contar la historia se produce para un público que disfruta la noticia narrada con cierto grado de morbosidad. Generalmente los medios dedicados a contar de esta manera, llaman la atención del lector desde la primera página con imágenes trágicas y titulares agudos, características inapropiadas para algunos periodistas y lectores; sin embargo, atrayente para otros que quieren evidenciar las atrocidades por medio de historias bien contadas, no por esto, son irrelevantes o menos importantes.
“La humildad de ningún hecho le resta importancia al periodista, en ella está el color y la apariencia del conjunto (Restrepo, 2004: 51).” El periodista que decide laborar en un medio amarillista, está trabajando para un público que tiene la necesidad de enterarse acerca de hechos trágicos y que también exige verdades, y en la búsqueda del acercamiento responsable a lo ocurrido, teje una historia que debe atrapar al lector y que está construida por la redacción, basada en un trabajo de campo que incluye recolección de datos, entrevistas y visitas a lugares relacionados con el hecho que investiga.
El desempeño que tenga un periodista en su labor depende sólo de él. Es cierto que trabajar supeditado a los intereses particulares de una entidad, coarta la libertad de informar con responsabilidad. Factores como la situación económica, la corrupción o la arrogancia pueden restringir la fluidez de la información; sin embargo, la ética y el deber ser de su profesión, le marcarán las pautas a seguir para no caer en la mediocridad y ser leal a la comunidad.
Para desempeñar una profesión que tiene como deber servir a la sociedad, es necesario tener la convicción de lo que se pretende. Sin importar que un cadáver no sienta en el caso hipotético de Ciudad Crónica, un reportero sensible en función de la ética, procura respetar la única evidencia de un ser que ya no hace parte de este mundo, pese al riesgo de perder su trabajo por no llevar la primera foto de la tragedia y la más llamativa, él señala su prioridad en función del compromiso social de su profesión, como debería ser ejercida. “Hay personas que han servido a la humanidad dando ejemplo de vigor ético, para ellos el otro mereció siempre la aplicación de una ética máxima (Restrepo, 2004: 42).”
El ingrediente del terror
Etiquetas: ensayo
Existe un misterio que acompaña a la humanidad desde el momento de su concepción. Empezando a vivir, ya está muriendo, es una realidad frente a la que el hombre es una nimiedad, imposible de combatir e inherente a la vida. Pero, ¿Cuál es la razón por la que el temor a experimentarla le invade? No se puede hablar con propiedad de lo que no se ha experimentado, no se sabe si al ser el alma despojada del cuerpo hallará libertad o atadura, bendición o maldición. Sin saber, las almas se abaten ante el dios de la oscuridad, quien acostumbra pasar de improvisto a recoger su ofrenda.
Sacrificios humanos somos para una autoridad suprema e ignorada, que se alimenta con la presencia de almas sustraídas de su casa terrenal. Fortaleciendo el imperio de lo inexplorado por lo material, bajo sus alas abriga las emociones pertenecientes a un cuerpo que ahora, vuelve al polvo, de donde fue tomado.
Que todos moriremos al cuerpo es indiscutible, lo que no se puede afirmar es si también el alma morirá con el cuerpo, pocos han testificado lo vivido al abandonar este mundo y sus opiniones son contradictorias. Hay quienes rodeados de ángeles, dicen sentir una paz que inunda su ser y desearían permanecer allí, también hay quienes cuentan el horror de ser acechados por demonios injuriosos, y todo lo que desearon en ese momento fue volver al cuerpo. El misterio de la muerte es ininteligible a la mente humana, sólo quien lo vive puede comprobar si trae bienestar o pesadumbre. “Por que finalmente nadie sabe que es la muerte, ni si ella es para el hombre, tal vez, el mayor de los bienes y a pesar de ello se le teme, como si se supiese que ella es el mayor de los males”1.
Bendición o maldición para quien la sufre, este tránsito es símbolo de dolor. La separación de seres queridos es causante de resentimiento, enojo, tristeza, soledad, culpabilidad y otros malestares que aquejan al ser humano, y que menoscaban sus sentimientos, ocasionando traumas psicológicos. No todos tienen la capacidad de sobreponerse saludablemente a una pérdida, algunos acuden a un asesor clínico o espiritual, para deshacerse de las cargas que le impone este quebranto. Otros se refugian en algo que les produce placer, llegando a exteriorizar su dolor. Quizá el ingenio y fascinación de Ambrose Bierce por el horror y la muerte, fueron producto de las situaciones trágicas a las que fue sometido desde su niñez.
Con un estilo ingenioso y con el sentido de lo absurdo, Bierce nos sumerge en un mundo fantástico, donde el terror es la constante que agita las aguas del mar de la muerte. Entre cementerios, tumbas y sangre se recrean pleitos, avaricia, amores, desamores, abandono, egoísmo, resentimiento, culpabilidad, irresponsabilidad y nostalgia, siendo las familias protagonistas, sin discriminar clase social, profesión o edad. En su libro Aceite de perro, las vivencias cotidianas son representadas de manera fantasmagórica, en un escenario irreal, que muestra lo infalible como un juego de la mente. Su escritura escueta, le hace comprensible y permite discurrir en la historia.
De dónde proviene la fascinación por la muerte, sólo lo sabe quien escribe. Pero en este escritor, el asunto de expirar va adornado por lo trágico, por conjeturas nefastas que componen un relato, donde el terror persiste y se deja entrever la añoranza de querer morir. “¿Que ojos humanos han podido contemplar lo que el hombre nunca conoció hasta ahora, fuera de sus pesadillas o leyendas más locas?2
Si escribir con tal dominio acerca de lo desconocido, fue la manera de exteriorizar sus opresiones, es una respuesta que se llevó consigo. En uno de sus cuentos, menciona la muerte como una bendición:”Fuera de eso, sólo tenía un pensamiento: completar su súplica escrita a los poderes bondadosos que, al recorrer el bosque hechizado, podrían alguna vez rescatarlo si le era negada la bendición del aniquilamiento”3. Tal vez Bierce, moría en su escritura.
1 www.. (Sócrates. Apología 29 a-b)
2. www. (H.P Lovecraft)
3. Bierce, Ambrose. Aceite de perro. Bogotá: Editorial Nomos. 2007. p.28
Sacrificios humanos somos para una autoridad suprema e ignorada, que se alimenta con la presencia de almas sustraídas de su casa terrenal. Fortaleciendo el imperio de lo inexplorado por lo material, bajo sus alas abriga las emociones pertenecientes a un cuerpo que ahora, vuelve al polvo, de donde fue tomado.
Que todos moriremos al cuerpo es indiscutible, lo que no se puede afirmar es si también el alma morirá con el cuerpo, pocos han testificado lo vivido al abandonar este mundo y sus opiniones son contradictorias. Hay quienes rodeados de ángeles, dicen sentir una paz que inunda su ser y desearían permanecer allí, también hay quienes cuentan el horror de ser acechados por demonios injuriosos, y todo lo que desearon en ese momento fue volver al cuerpo. El misterio de la muerte es ininteligible a la mente humana, sólo quien lo vive puede comprobar si trae bienestar o pesadumbre. “Por que finalmente nadie sabe que es la muerte, ni si ella es para el hombre, tal vez, el mayor de los bienes y a pesar de ello se le teme, como si se supiese que ella es el mayor de los males”1.
Bendición o maldición para quien la sufre, este tránsito es símbolo de dolor. La separación de seres queridos es causante de resentimiento, enojo, tristeza, soledad, culpabilidad y otros malestares que aquejan al ser humano, y que menoscaban sus sentimientos, ocasionando traumas psicológicos. No todos tienen la capacidad de sobreponerse saludablemente a una pérdida, algunos acuden a un asesor clínico o espiritual, para deshacerse de las cargas que le impone este quebranto. Otros se refugian en algo que les produce placer, llegando a exteriorizar su dolor. Quizá el ingenio y fascinación de Ambrose Bierce por el horror y la muerte, fueron producto de las situaciones trágicas a las que fue sometido desde su niñez.
Con un estilo ingenioso y con el sentido de lo absurdo, Bierce nos sumerge en un mundo fantástico, donde el terror es la constante que agita las aguas del mar de la muerte. Entre cementerios, tumbas y sangre se recrean pleitos, avaricia, amores, desamores, abandono, egoísmo, resentimiento, culpabilidad, irresponsabilidad y nostalgia, siendo las familias protagonistas, sin discriminar clase social, profesión o edad. En su libro Aceite de perro, las vivencias cotidianas son representadas de manera fantasmagórica, en un escenario irreal, que muestra lo infalible como un juego de la mente. Su escritura escueta, le hace comprensible y permite discurrir en la historia.
De dónde proviene la fascinación por la muerte, sólo lo sabe quien escribe. Pero en este escritor, el asunto de expirar va adornado por lo trágico, por conjeturas nefastas que componen un relato, donde el terror persiste y se deja entrever la añoranza de querer morir. “¿Que ojos humanos han podido contemplar lo que el hombre nunca conoció hasta ahora, fuera de sus pesadillas o leyendas más locas?2
Si escribir con tal dominio acerca de lo desconocido, fue la manera de exteriorizar sus opresiones, es una respuesta que se llevó consigo. En uno de sus cuentos, menciona la muerte como una bendición:”Fuera de eso, sólo tenía un pensamiento: completar su súplica escrita a los poderes bondadosos que, al recorrer el bosque hechizado, podrían alguna vez rescatarlo si le era negada la bendición del aniquilamiento”3. Tal vez Bierce, moría en su escritura.
1 www.. (Sócrates. Apología 29 a-b)
2. www. (H.P Lovecraft)
3. Bierce, Ambrose. Aceite de perro. Bogotá: Editorial Nomos. 2007. p.28
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texto libre
El abandono, la pobreza y el maltrato fueron motivos suficientes para que Juan Pablo Zapata huyera de su hogar en la etapa de su niñez. Sin embargo, esta problemática social de la cual muchos han sido víctimas no es excusa para dejar de soñar y triunfar; después de soportar injusticias y sobreponerse a circunstancias adversas que la vida le presentó, éste niño, tuvo la fortuna de ser formado con buenos principios gracias a la caridad de la sociedad y a su espíritu emprendedor. No echando en saco roto la orientación recibida hoy es un joven que motiva a otros a trabajar por sus sueños, contribuyendo así al desarrollo y crecimiento de nuestra comunidad.
El cuatro de Abril de 1984 nació en Rionegro (Ant) el primogénito de un hogar, a quien sus padres llamaron Juan Pablo. Años más tarde el padre se ausentó y la carga económica recayó sobre la madre, la cual en obligación de sostener a sus cuatro hijos, tenía que dejarlos solos durante largas jornadas. Viviendo humildemente en el barrio La quebrada arriba, el hijo mayor estudiaba y vendía empanadas en la calle para contribuir al sustento del hogar, pero no era la pobreza la causa principal del conflicto, fue el maltrato de su madre el motivo que lo impulsó a irse de la casa a la edad de 10 años, cuando empezaba a cursar cuarto año de primaria, decisión que él hoy no recomienda a nadie.
Durante un año se ocupó en oficios como cargar mercados en la plaza de mercado o lavar loza en un bar. Al medio día acostumbraba ir al restaurante de la Pastoral Social donde un almuerzo le costaba cuatrocientos pesos ($400). En la noche, pagaba una pensión en el Hotel Córdoba (ya no existe), ubicado en la entrada de la calle Obando, allí regía una hora de entrada y algunas veces por el horario extenso de trabajo tuvo que amanecer en la calle. Pero no todo era malo, como caída del cielo, le llegó la oportunidad que daría un giro de 180 grados a su destino. Recuerda con precisión aquel martes cuando la Hermana Berta le comentó su deseo de internarlo, noticia que lo emocionó y por lo cual se considera muy afortunado.
A través de un proceso guiado por Bienestar Familiar y por las comisarías de familia,
éste centro formativo ubicado diagonal a la Compañía Nacional de chocolates, alberga niños que sufren abandono de hogar y maltrato, ya que están en peligro de drogadicción, de violaciones, o en la calle cuando los padres no asumen su rol y no tienen compromiso con los hijos. Quince días después el niño de la calle fue internado en el Jesús Infante. Regido por una estructura casi militar esta institución lo acogió, brindándole comodidades físicas como una cama, habitación, alimentación y estudio, todo esto acompañado de una formación Basada en estricta disciplina. A las cinco de la mañana todos los niños debían levantarse, eran reunidos en ropa interior y en una pila de agua los bañaban rociándoles agua con mangueras y estregándose unos a otros con la ropa interior. Luego continuaba el arreglo de la habitación donde les calificaban el tiempo y en una planilla hacían las anotaciones respectivas. Después los tragos, lo que comúnmente llamamos en Antioquia una comidilla antes del desayuno, y se dirigían a emprender otras labores. Su responsabilidad iba más allá de ser un buen estudiante, allí los niños aprendían ebanistería o agronomía y en horas de la mañana desempeñaban labores acordes a estos oficios. Inicialmente su tarea fue limpiar el prado con un rastrillo, pero con el tiempo ordeñar y mantener el establo limpio fueron algunas de las labores de este jovencito a quien más adelante encargaron de la granja. Las doce del día eran horas de almorzar y de salir a estudiar, allí Juan Pablo reanudó sus estudios terminando el cuarto año de primaria, en la escuela Julio Sanín aprobó quinto y se graduó como bachiller en Cecodes, institución que tenía convenio con el internado. Al regreso hacían tareas y a las 7:30 de la noche todos estaban acostados.
¿Pero quién garantizaba que estos angelitos se iban a dormir? Quizás algunas veces lo hacían pero otras veces se reunían con sus compinches. Cuenta nuestro invitado que las puertas del Jesús Infante eran muy pesadas, lo que les impedía entrar y salir de sus habitaciones sin ser escuchados y que dormían en camarotes, lo que se convirtió en una de sus herramientas para reunirse, pues el segundo piso del camarote les permitía pasar a las otras habitaciones ya que las divisiones no llegaban hasta la superficie del techo. Además recuerda con agrado cómo los que dormían en el segundo piso movían las tablas para golpear a quienes dormían abajo. Estos juegos infantiles también alegraban la vida de los niños que se consideraban una gran familia, no sólo se tenían unos a otros, cada niño era apadrinado por un empresario de la región, así los fines de semana recibían visitas de sus familiares y de sus padrinos.
Al llegar al internado este niño maltratado quiso borrar su pasado y mintió diciendo que no tenía familia, algo de lo que no se enorgullece ni se arrepiente. Cuando Bienestar Familiar constató que sí tenía familia, propició el reencuentro con la madre y por políticas de la institución debió regresar al hogar, donde vivió tres meses y nuevamente se alejó. Terminó bachillerato en el Instituto Josefina Muñoz González contando con la ayuda de su padrino, el señor Hugo Castaño, quien posteriormente fue elegido alcalde de nuestro municipio, y siendo Juan Pablo un adolescente participó activamente en aquella campaña política. Había sido personero en la escuela Julio Sanín, representante de grupo en el Jesús infante y siempre le había gustado el liderato, características que lo llevaron a participar en el Comité de Impulso de la Juventud en Rionegro y a desempeñarse como facilitador de Red de paz en el oriente antioqueño hasta la fecha. Coordina 800 jóvenes que hacen parte de Laboratorio de paz, en un grupo denominado red de jóvenes de oriente, donde se capacitan jóvenes para el liderato en la política.
Para cumplir el sueño de ser abogado y presidente de éste país estudia Derecho en la Universidad de Antioquia Seccional Medellín y se desenvuelve en el campo político. De la experiencia como candidato al concejo de este municipio el año pasado, menciona:
“Soy un convencido por lo que he vivido, por lo que soy, que a la gente no hay que regalarle las cosas, a la gente hay que darle la oportunidad de que se las gane”.
Disfruta lo que hace y se considera a sí mismo un hombre feliz. Dice estar muy agradecido con la Hermana Berta, pues gracias a ella ha estado en lugares y con personas que nunca imaginó debido a las condiciones en que vivía, por los conceptos errados como pensar que la gente pobre no se junta con los ricos, no obstante, a través de la educación él traspasó esa barrera. Ésta es una mínima muestra de lo que muchos han logrado al actuar y aprovechar las oportunidades, bien dicen por ahí “las cosas se le dan al que las quiere”.
El cuatro de Abril de 1984 nació en Rionegro (Ant) el primogénito de un hogar, a quien sus padres llamaron Juan Pablo. Años más tarde el padre se ausentó y la carga económica recayó sobre la madre, la cual en obligación de sostener a sus cuatro hijos, tenía que dejarlos solos durante largas jornadas. Viviendo humildemente en el barrio La quebrada arriba, el hijo mayor estudiaba y vendía empanadas en la calle para contribuir al sustento del hogar, pero no era la pobreza la causa principal del conflicto, fue el maltrato de su madre el motivo que lo impulsó a irse de la casa a la edad de 10 años, cuando empezaba a cursar cuarto año de primaria, decisión que él hoy no recomienda a nadie.
Durante un año se ocupó en oficios como cargar mercados en la plaza de mercado o lavar loza en un bar. Al medio día acostumbraba ir al restaurante de la Pastoral Social donde un almuerzo le costaba cuatrocientos pesos ($400). En la noche, pagaba una pensión en el Hotel Córdoba (ya no existe), ubicado en la entrada de la calle Obando, allí regía una hora de entrada y algunas veces por el horario extenso de trabajo tuvo que amanecer en la calle. Pero no todo era malo, como caída del cielo, le llegó la oportunidad que daría un giro de 180 grados a su destino. Recuerda con precisión aquel martes cuando la Hermana Berta le comentó su deseo de internarlo, noticia que lo emocionó y por lo cual se considera muy afortunado.
A través de un proceso guiado por Bienestar Familiar y por las comisarías de familia,
éste centro formativo ubicado diagonal a la Compañía Nacional de chocolates, alberga niños que sufren abandono de hogar y maltrato, ya que están en peligro de drogadicción, de violaciones, o en la calle cuando los padres no asumen su rol y no tienen compromiso con los hijos. Quince días después el niño de la calle fue internado en el Jesús Infante. Regido por una estructura casi militar esta institución lo acogió, brindándole comodidades físicas como una cama, habitación, alimentación y estudio, todo esto acompañado de una formación Basada en estricta disciplina. A las cinco de la mañana todos los niños debían levantarse, eran reunidos en ropa interior y en una pila de agua los bañaban rociándoles agua con mangueras y estregándose unos a otros con la ropa interior. Luego continuaba el arreglo de la habitación donde les calificaban el tiempo y en una planilla hacían las anotaciones respectivas. Después los tragos, lo que comúnmente llamamos en Antioquia una comidilla antes del desayuno, y se dirigían a emprender otras labores. Su responsabilidad iba más allá de ser un buen estudiante, allí los niños aprendían ebanistería o agronomía y en horas de la mañana desempeñaban labores acordes a estos oficios. Inicialmente su tarea fue limpiar el prado con un rastrillo, pero con el tiempo ordeñar y mantener el establo limpio fueron algunas de las labores de este jovencito a quien más adelante encargaron de la granja. Las doce del día eran horas de almorzar y de salir a estudiar, allí Juan Pablo reanudó sus estudios terminando el cuarto año de primaria, en la escuela Julio Sanín aprobó quinto y se graduó como bachiller en Cecodes, institución que tenía convenio con el internado. Al regreso hacían tareas y a las 7:30 de la noche todos estaban acostados.
¿Pero quién garantizaba que estos angelitos se iban a dormir? Quizás algunas veces lo hacían pero otras veces se reunían con sus compinches. Cuenta nuestro invitado que las puertas del Jesús Infante eran muy pesadas, lo que les impedía entrar y salir de sus habitaciones sin ser escuchados y que dormían en camarotes, lo que se convirtió en una de sus herramientas para reunirse, pues el segundo piso del camarote les permitía pasar a las otras habitaciones ya que las divisiones no llegaban hasta la superficie del techo. Además recuerda con agrado cómo los que dormían en el segundo piso movían las tablas para golpear a quienes dormían abajo. Estos juegos infantiles también alegraban la vida de los niños que se consideraban una gran familia, no sólo se tenían unos a otros, cada niño era apadrinado por un empresario de la región, así los fines de semana recibían visitas de sus familiares y de sus padrinos.
Al llegar al internado este niño maltratado quiso borrar su pasado y mintió diciendo que no tenía familia, algo de lo que no se enorgullece ni se arrepiente. Cuando Bienestar Familiar constató que sí tenía familia, propició el reencuentro con la madre y por políticas de la institución debió regresar al hogar, donde vivió tres meses y nuevamente se alejó. Terminó bachillerato en el Instituto Josefina Muñoz González contando con la ayuda de su padrino, el señor Hugo Castaño, quien posteriormente fue elegido alcalde de nuestro municipio, y siendo Juan Pablo un adolescente participó activamente en aquella campaña política. Había sido personero en la escuela Julio Sanín, representante de grupo en el Jesús infante y siempre le había gustado el liderato, características que lo llevaron a participar en el Comité de Impulso de la Juventud en Rionegro y a desempeñarse como facilitador de Red de paz en el oriente antioqueño hasta la fecha. Coordina 800 jóvenes que hacen parte de Laboratorio de paz, en un grupo denominado red de jóvenes de oriente, donde se capacitan jóvenes para el liderato en la política.
Para cumplir el sueño de ser abogado y presidente de éste país estudia Derecho en la Universidad de Antioquia Seccional Medellín y se desenvuelve en el campo político. De la experiencia como candidato al concejo de este municipio el año pasado, menciona:
“Soy un convencido por lo que he vivido, por lo que soy, que a la gente no hay que regalarle las cosas, a la gente hay que darle la oportunidad de que se las gane”.
Disfruta lo que hace y se considera a sí mismo un hombre feliz. Dice estar muy agradecido con la Hermana Berta, pues gracias a ella ha estado en lugares y con personas que nunca imaginó debido a las condiciones en que vivía, por los conceptos errados como pensar que la gente pobre no se junta con los ricos, no obstante, a través de la educación él traspasó esa barrera. Ésta es una mínima muestra de lo que muchos han logrado al actuar y aprovechar las oportunidades, bien dicen por ahí “las cosas se le dan al que las quiere”.
Indígenas vs ciudadanos
Se nos olvidó que éramos indígenas de raza pura, de sangre viva;
se nos olvidó desnudarnos y adorar la noche y su blancura;
se nos olvidó que nuestros huesos son el polvo fragmentado
de la tierra y que nuestro aliento signos desfragmentados de los árboles.
Se nos olvidó que nuestro techo es infinito y que nuestro abrigo
son las líneas que lo forman; se nos olvidó descifrar el humo
y las eufonías de la piel. Se nos olvidó ser, crecer y vivir como animales
rudos con sentidos, con instinto; Aún recordamos la muerte,
pero olvidamos su camino, olvidamos su belleza.
se nos olvidó desnudarnos y adorar la noche y su blancura;
se nos olvidó que nuestros huesos son el polvo fragmentado
de la tierra y que nuestro aliento signos desfragmentados de los árboles.
Se nos olvidó que nuestro techo es infinito y que nuestro abrigo
son las líneas que lo forman; se nos olvidó descifrar el humo
y las eufonías de la piel. Se nos olvidó ser, crecer y vivir como animales
rudos con sentidos, con instinto; Aún recordamos la muerte,
pero olvidamos su camino, olvidamos su belleza.
Con la inspiración de esta poesía salí en busca de mis raíces, mi raza, mi pasado, pues algo dentro de mí, no compartía la idea de que sólo era un ciudadano del mundo. Decidí investigar sobre los indígenas que habitaron por primera vez la tierra que me vio nacer.
A dieciséis kilómetros de la cabecera municipal de Rionegro se encuentra mi primera parada, El Chuscal, vereda en la que según los habitantes de este municipio, se localiza el resguardo de los indígenas Quirama, es decir, los aborígenes del valle de San Nicolás. Pero en camino al lugar indicado, se despliega ante mi vista un paisaje de fincas engalanadas de hermosos jardines que bordean edificaciones con grandes ventanales y amplios corredores, nada de lo que me rodea advierte vestigios del resguardo. Al llegar, mi vista se deleita en la combinación de naturaleza y arquitectura moderna, el día soleado eleva mi entusiasmo y el viento frío que roza mi piel me genera incertidumbre, tal vez no encontraría resultados a mi investigación en un lugar tan moderno. De pronto, mi panorámica es interrumpida por una camioneta que ocupa casi todo el trecho de la carretera y se detiene frente a mi, tras bajar la ventanilla un sujeto con facciones indígenas me pregunta hacia dónde voy. Un poco extrañado respondí: - “Me dirijo hacia el resguardo indígena Quirama”. Con risa entre sus dientes me dijo: - “No hay resguardo en la zona y, mucho menos, indígenas”. También me aclaro: - “Las personas que viven en la ver eda están participando de las fiestas de la Virgen en la catedral de Rionegro, y algunos de ellos permanecerán en casa de sus familiares hasta el próximo lunes”. De inmediato, partió en su 4x4 tan inesperadamente como llegó.
Atónito por la noticia, volví a Rionegro con el fin de obtener información de primera mano en el Archivo Histórico Municipal. Allí me entero de que los nativos que habitaron el resguardo Quirama, fueron trasladados aproximadamente en el año 1816 a la vereda El Chuscal, por orden del gobernador de la provincia de Antioquia. Según estos datos, debería existir un resguardo indígena en el lugar visitado; sin embargo, lo que encontré fue una comunidad cuyas prácticas culturales son idénticas a las de cualquier miembro de una sociedad urbana, al interactuar con ellos posteriormente y profundizar en la investigación, me enteré de que van a cine los domingos, asisten a misa, compran ropa en centros comerciales reconocidos, sufragan en las elecciones gubernamentales, se les ve en conciertos de música, sus hijos estudian en colegios de monjas, los padres trabajan en fabricas como Coltejer, Riotex, Sancela, o la Compañía Nacional de Chocolates, y las madres permanecen en casa dedicadas a los oficios que les exige un hogar. Ellas esperan cada día a sus hijos y a su esposo con recetas preparadas a partir de ingredientes comprados en supermercados, finalmente hechas en las espaciosas cocinas integrales de sus casas. Así transcurre la vida de los habitantes de El Chuscal.
Las sorpresas no terminaban ahí. Mientras buscaba información, un aroma extraño que invadía el lugar llegó a molestarme tanto que salí del Archivo. A medida que caminaba el olor se hacia más nauseabundo y cuando giré después de llegar a la esquina, descubrí un carro de comidas rápidas atendido por dos mujeres, y detrás de ellas una fila de gente esperando algo que parecía carne con habichuela, un plato en apariencia no muy provocativo. En medio de la fila sobresalían los colores vivos en el vestuario de algunas personas, en particular, la tela enrollada en la cintura y los collares grandes extendidos sobre el torso desde sus cuellos. Sus rasgos faciales decían que son indígenas, pero queriendo saber un poco más pregunté por ellos en la fila y confirmé mi sospecha: los sujetos distinguidos a simple vista entre mucha gente, son indígenas desplazados que esperan ser beneficiados por la buena voluntad de “el señor del carrito”, quien regala comida a personas en situación de calle, en otros términos, a los indigentes o a quienes viven en residencias, porque no tienen un lugar fijo para vivir debido a la falta de dinero. En medio de la conversación y casi sin darme cuenta, uno de los indígenas se me acercó y mientras tendió la mano dijo: - “Tengo necesidad, ayúdeme”. Después de hurgar en mis bolsillos sólo encontré un par de monedas que no dudé en entregarle, y que fueron la excusa perfecta para acercarme a él e indagar las causas de su condición adversa. Con diligencia me llevó hasta la fila y un brillo en sus ojos me dio a entender el orgullo que le produce a este hombre presentar a su familia: -“Andaki, es mi compañera” y la madre de sus hijos, cuyo nombre significa “flor sagrada”. -“kapak, mi hijo mayor”, portador del nombre de un antiguo príncipe de los Incas. Por ultimo se refirió a “Tava” que significa “serenidad”. Una pequeña criatura envuelta en un trapo y amarrada al cuerpo de la madre contra el pecho. -¿Cuál es su nombre? Le pregunté. A lo que él contestó en tono pausado: - “Rumiñawe, el mismo nombre de un líder indígena del ecuador”. Sus respuestas fueron claras e inmediatas, por lo que pudimos llevar una conversación fluida mientras caminábamos en la fila.
La sonrisa de Rumiñawe y de su esposa me daba tranquilidad, pues no parecían incómodos por la situación. La tez morena y ajada por el sol, el cabello oscuro en la raíz y claro hacia las puntas, liso, poco ordenado, recogido a manera de cola, los labios resecos y los pequeños ojos cansados, no opacaban la armonía que irradiaba la sonrisa de esta familia y el respeto que me infundían sus miradas profundas con aire de sabiduría e ingenuidad. La respuesta a mi anhelada pregunta llegó por parte de Andaki, me interesaba saber de dónde venían ellos y por qué estaban aquí. Ella me contó que pertenecen a la etnia de los Embera-Chamí, que venían de un resguardo llamado La Palma localizado en el municipio de Apartadó, y que habían salido de allí el día anterior en compañía de doce familias, con el objetivo de conseguir ayuda económica en el oriente antioqueño. Su esposo agregó: – “Rionegro y los municipios cercanos son una buena plaza para pedir dinero, pues se sabe que los ricos vienen de paseo a las fincas”. Escucharlos despertaba aún más mi curiosidad, quise saber qué actividades desempeñaban cuando no se dedicaban a mendigar. – “Cuando no estamos en la ciudad nos quedamos en el resguardo cosechando plátano y maíz, cazamos y pescamos, (…) hacemos diademas y pulseras de plata para las fiestas y los rituales, pero no es suficiente” dijo Andaki con la mirada en el suelo. Después de una breve pausa levantó el rostro para continuar su discurso: -“queremos tener las mismas posibilidades de los que viven aquí, no queremos ser tratados como personas diferentes, queremos ser parte de esta ciudad, queremos ser llamados ciudadanos del mundo, (…) no buscamos plata nada más, queremos tener nuestra propia casa, un trabajo digno, que nuestros hijos asistan a una escuela normal sin ser discriminados y lo más importante: queremos reconocimiento por lo que hacemos, no por lo que somos o eran nuestros antepasados”. Al terminar su exposición me miró fijamente y yo, sin salir de mi asombro no sabía qué decir, o mejor, lo mucho que tenía por decir difería de su modo de pensar, por lo que decidí irme para no llegar a incomodarlos. Me despedí con una gran sonrisa que disimulaba mi tristeza por lo que había escuchado.
Deduzco que los indígenas provenientes de Apartadó, están organizados en grupos ya que Rumiñawe mencionó la existencia de un líder, encargado de repartir a los indígenas antes de salir del resguardo, y de escoger los días en los que pueden salir de La Palma. Según investigaciones étnicas, los Embera-Chamí se caracterizaron por su artesanía y la elaboración de objetos en cerámica, por la cestería y tejido con chaquiras.
Me sobrecogió la historia de esta familia que está perdiendo sus prácticas ancestrales y las ha ido cambiando por las costumbres citadinas, como ya lo hicieron los “indígenas” de El Chuscal. Las dinámicas de la globalización influencian las culturas generando nuevas formas de apropiación y nuevas identidades, ya que implican cambios en la organización de las comunidades. De ésta manera, las últimas generaciones indígenas re-significaron sus parámetros de vida. Las relaciones parentales, los intercambios comerciales, los mitos y las creencias que los distinguían, variaron para adaptarse a las exigencias del entorno y poco a poco pierden la esencia de su ser, hasta el punto de sentirse decepcionados por ser hijos de la tierra y querer ser tratados como ciudadanos del mundo, pues no comprenden que su imagen representa nuestro origen. Ser un ciudadano del mundo es existir, no para imponer o imitar, sino para construir juntos a partir de lo que cada uno es. Un ciudadano del mundo debería valorar sus raíces y a partir del auto reconocimiento, reconocer al otro en su entorno para valorarlo. ¿Cómo hacerles entender a los indígenas la importancia de su existencia? Algunos quieren cambiar sus costumbres pero, muchos de ellos están luchando por el respeto a la vida, por su dignidad, por el territorio que les pertenece y por el reconocimiento de su cultura. ¿Cómo hacerle entender al resto del mundo, la importancia de los indígenas? En mi búsqueda no encontré mis raíces, ellas se mezclaron con otras razas y hoy sólo conservan lo único que no han podido cambiar, los rasgos físicos que viajan por su ADN generación tras generación como evidencia de su pasado, del mío, del tuyo, y de todos los que nacimos en esta hermosa tierra, America.
VOCABULARIO
4x4: Nombre que se le da a un vehiculo que tiene cuatro puertas.
Buena plaza: Lugar apropiado para comerciar, en este caso para mendigar.
Cabecera municipal: Área urbana de un municipio.
Camioneta: Vehículo de uso particular más grande que un automóvil.
Carretera: No se si es pavimentada o no.
Carro de comidas rápidas: Armazón en piezas de aluminio puesto sobre ruedas para facilitar su traslado, y adaptado para vender comida en la calle.
Cogido a manera de cola: Clase de peinado, que consiste en sujetar todo el cabello por la parte superior de la nuca.
De primera mano: De una fuente de información confiable.
Esencia: Lo más puro, natural y característico de una persona o una cosa.
Exposición: Explicación de un tema.
Fila: Hilera de personas esperando algo.
Parada: Lugar para detenerse con el objetivo de encontrar datos de la investigación.
Plata: Dinero
Plato: Comida
Raíces: Origen de nuestra raza, de nuestra cultura.
Resguardo: Custodia de un sitio otorgado por El Estado a los diferentes grupos indígenas para que lo habiten y lo cultiven en pro de su bienestar. Lugar sobre el cual cada clan o tribu tiene potestad.
Rionegro: Municipio ubicado en el oriente del departamento de Antioquia.
Trecho: Lado a lado de la anchura de un espacio.
Valle de San Nicolás: XXXXXXXX
Vereda: Caserío del área rural de un municipio.
A dieciséis kilómetros de la cabecera municipal de Rionegro se encuentra mi primera parada, El Chuscal, vereda en la que según los habitantes de este municipio, se localiza el resguardo de los indígenas Quirama, es decir, los aborígenes del valle de San Nicolás. Pero en camino al lugar indicado, se despliega ante mi vista un paisaje de fincas engalanadas de hermosos jardines que bordean edificaciones con grandes ventanales y amplios corredores, nada de lo que me rodea advierte vestigios del resguardo. Al llegar, mi vista se deleita en la combinación de naturaleza y arquitectura moderna, el día soleado eleva mi entusiasmo y el viento frío que roza mi piel me genera incertidumbre, tal vez no encontraría resultados a mi investigación en un lugar tan moderno. De pronto, mi panorámica es interrumpida por una camioneta que ocupa casi todo el trecho de la carretera y se detiene frente a mi, tras bajar la ventanilla un sujeto con facciones indígenas me pregunta hacia dónde voy. Un poco extrañado respondí: - “Me dirijo hacia el resguardo indígena Quirama”. Con risa entre sus dientes me dijo: - “No hay resguardo en la zona y, mucho menos, indígenas”. También me aclaro: - “Las personas que viven en la ver eda están participando de las fiestas de la Virgen en la catedral de Rionegro, y algunos de ellos permanecerán en casa de sus familiares hasta el próximo lunes”. De inmediato, partió en su 4x4 tan inesperadamente como llegó.
Atónito por la noticia, volví a Rionegro con el fin de obtener información de primera mano en el Archivo Histórico Municipal. Allí me entero de que los nativos que habitaron el resguardo Quirama, fueron trasladados aproximadamente en el año 1816 a la vereda El Chuscal, por orden del gobernador de la provincia de Antioquia. Según estos datos, debería existir un resguardo indígena en el lugar visitado; sin embargo, lo que encontré fue una comunidad cuyas prácticas culturales son idénticas a las de cualquier miembro de una sociedad urbana, al interactuar con ellos posteriormente y profundizar en la investigación, me enteré de que van a cine los domingos, asisten a misa, compran ropa en centros comerciales reconocidos, sufragan en las elecciones gubernamentales, se les ve en conciertos de música, sus hijos estudian en colegios de monjas, los padres trabajan en fabricas como Coltejer, Riotex, Sancela, o la Compañía Nacional de Chocolates, y las madres permanecen en casa dedicadas a los oficios que les exige un hogar. Ellas esperan cada día a sus hijos y a su esposo con recetas preparadas a partir de ingredientes comprados en supermercados, finalmente hechas en las espaciosas cocinas integrales de sus casas. Así transcurre la vida de los habitantes de El Chuscal.
Las sorpresas no terminaban ahí. Mientras buscaba información, un aroma extraño que invadía el lugar llegó a molestarme tanto que salí del Archivo. A medida que caminaba el olor se hacia más nauseabundo y cuando giré después de llegar a la esquina, descubrí un carro de comidas rápidas atendido por dos mujeres, y detrás de ellas una fila de gente esperando algo que parecía carne con habichuela, un plato en apariencia no muy provocativo. En medio de la fila sobresalían los colores vivos en el vestuario de algunas personas, en particular, la tela enrollada en la cintura y los collares grandes extendidos sobre el torso desde sus cuellos. Sus rasgos faciales decían que son indígenas, pero queriendo saber un poco más pregunté por ellos en la fila y confirmé mi sospecha: los sujetos distinguidos a simple vista entre mucha gente, son indígenas desplazados que esperan ser beneficiados por la buena voluntad de “el señor del carrito”, quien regala comida a personas en situación de calle, en otros términos, a los indigentes o a quienes viven en residencias, porque no tienen un lugar fijo para vivir debido a la falta de dinero. En medio de la conversación y casi sin darme cuenta, uno de los indígenas se me acercó y mientras tendió la mano dijo: - “Tengo necesidad, ayúdeme”. Después de hurgar en mis bolsillos sólo encontré un par de monedas que no dudé en entregarle, y que fueron la excusa perfecta para acercarme a él e indagar las causas de su condición adversa. Con diligencia me llevó hasta la fila y un brillo en sus ojos me dio a entender el orgullo que le produce a este hombre presentar a su familia: -“Andaki, es mi compañera” y la madre de sus hijos, cuyo nombre significa “flor sagrada”. -“kapak, mi hijo mayor”, portador del nombre de un antiguo príncipe de los Incas. Por ultimo se refirió a “Tava” que significa “serenidad”. Una pequeña criatura envuelta en un trapo y amarrada al cuerpo de la madre contra el pecho. -¿Cuál es su nombre? Le pregunté. A lo que él contestó en tono pausado: - “Rumiñawe, el mismo nombre de un líder indígena del ecuador”. Sus respuestas fueron claras e inmediatas, por lo que pudimos llevar una conversación fluida mientras caminábamos en la fila.
La sonrisa de Rumiñawe y de su esposa me daba tranquilidad, pues no parecían incómodos por la situación. La tez morena y ajada por el sol, el cabello oscuro en la raíz y claro hacia las puntas, liso, poco ordenado, recogido a manera de cola, los labios resecos y los pequeños ojos cansados, no opacaban la armonía que irradiaba la sonrisa de esta familia y el respeto que me infundían sus miradas profundas con aire de sabiduría e ingenuidad. La respuesta a mi anhelada pregunta llegó por parte de Andaki, me interesaba saber de dónde venían ellos y por qué estaban aquí. Ella me contó que pertenecen a la etnia de los Embera-Chamí, que venían de un resguardo llamado La Palma localizado en el municipio de Apartadó, y que habían salido de allí el día anterior en compañía de doce familias, con el objetivo de conseguir ayuda económica en el oriente antioqueño. Su esposo agregó: – “Rionegro y los municipios cercanos son una buena plaza para pedir dinero, pues se sabe que los ricos vienen de paseo a las fincas”. Escucharlos despertaba aún más mi curiosidad, quise saber qué actividades desempeñaban cuando no se dedicaban a mendigar. – “Cuando no estamos en la ciudad nos quedamos en el resguardo cosechando plátano y maíz, cazamos y pescamos, (…) hacemos diademas y pulseras de plata para las fiestas y los rituales, pero no es suficiente” dijo Andaki con la mirada en el suelo. Después de una breve pausa levantó el rostro para continuar su discurso: -“queremos tener las mismas posibilidades de los que viven aquí, no queremos ser tratados como personas diferentes, queremos ser parte de esta ciudad, queremos ser llamados ciudadanos del mundo, (…) no buscamos plata nada más, queremos tener nuestra propia casa, un trabajo digno, que nuestros hijos asistan a una escuela normal sin ser discriminados y lo más importante: queremos reconocimiento por lo que hacemos, no por lo que somos o eran nuestros antepasados”. Al terminar su exposición me miró fijamente y yo, sin salir de mi asombro no sabía qué decir, o mejor, lo mucho que tenía por decir difería de su modo de pensar, por lo que decidí irme para no llegar a incomodarlos. Me despedí con una gran sonrisa que disimulaba mi tristeza por lo que había escuchado.
Deduzco que los indígenas provenientes de Apartadó, están organizados en grupos ya que Rumiñawe mencionó la existencia de un líder, encargado de repartir a los indígenas antes de salir del resguardo, y de escoger los días en los que pueden salir de La Palma. Según investigaciones étnicas, los Embera-Chamí se caracterizaron por su artesanía y la elaboración de objetos en cerámica, por la cestería y tejido con chaquiras.
Me sobrecogió la historia de esta familia que está perdiendo sus prácticas ancestrales y las ha ido cambiando por las costumbres citadinas, como ya lo hicieron los “indígenas” de El Chuscal. Las dinámicas de la globalización influencian las culturas generando nuevas formas de apropiación y nuevas identidades, ya que implican cambios en la organización de las comunidades. De ésta manera, las últimas generaciones indígenas re-significaron sus parámetros de vida. Las relaciones parentales, los intercambios comerciales, los mitos y las creencias que los distinguían, variaron para adaptarse a las exigencias del entorno y poco a poco pierden la esencia de su ser, hasta el punto de sentirse decepcionados por ser hijos de la tierra y querer ser tratados como ciudadanos del mundo, pues no comprenden que su imagen representa nuestro origen. Ser un ciudadano del mundo es existir, no para imponer o imitar, sino para construir juntos a partir de lo que cada uno es. Un ciudadano del mundo debería valorar sus raíces y a partir del auto reconocimiento, reconocer al otro en su entorno para valorarlo. ¿Cómo hacerles entender a los indígenas la importancia de su existencia? Algunos quieren cambiar sus costumbres pero, muchos de ellos están luchando por el respeto a la vida, por su dignidad, por el territorio que les pertenece y por el reconocimiento de su cultura. ¿Cómo hacerle entender al resto del mundo, la importancia de los indígenas? En mi búsqueda no encontré mis raíces, ellas se mezclaron con otras razas y hoy sólo conservan lo único que no han podido cambiar, los rasgos físicos que viajan por su ADN generación tras generación como evidencia de su pasado, del mío, del tuyo, y de todos los que nacimos en esta hermosa tierra, America.
VOCABULARIO
4x4: Nombre que se le da a un vehiculo que tiene cuatro puertas.
Buena plaza: Lugar apropiado para comerciar, en este caso para mendigar.
Cabecera municipal: Área urbana de un municipio.
Camioneta: Vehículo de uso particular más grande que un automóvil.
Carretera: No se si es pavimentada o no.
Carro de comidas rápidas: Armazón en piezas de aluminio puesto sobre ruedas para facilitar su traslado, y adaptado para vender comida en la calle.
Cogido a manera de cola: Clase de peinado, que consiste en sujetar todo el cabello por la parte superior de la nuca.
De primera mano: De una fuente de información confiable.
Esencia: Lo más puro, natural y característico de una persona o una cosa.
Exposición: Explicación de un tema.
Fila: Hilera de personas esperando algo.
Parada: Lugar para detenerse con el objetivo de encontrar datos de la investigación.
Plata: Dinero
Plato: Comida
Raíces: Origen de nuestra raza, de nuestra cultura.
Resguardo: Custodia de un sitio otorgado por El Estado a los diferentes grupos indígenas para que lo habiten y lo cultiven en pro de su bienestar. Lugar sobre el cual cada clan o tribu tiene potestad.
Rionegro: Municipio ubicado en el oriente del departamento de Antioquia.
Trecho: Lado a lado de la anchura de un espacio.
Valle de San Nicolás: XXXXXXXX
Vereda: Caserío del área rural de un municipio.
por: ALEXANDER BOTERO
DAVID MONTOYA SOTO
PRISCILA BORJA CARVAJAL
DAVID MONTOYA SOTO
PRISCILA BORJA CARVAJAL
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