Las encuestas previas a la pasada elección presidencial en Estados Unidos decían que el ganador sería Barak Obama; sin embargo, los analistas políticos no daban crédito a estos resultados pues no había certeza de que la población era sincera al otorgar la información, se creyó que escondían su verdadero voto para no ser tildados de racistas y ser consecuentes con lo que la mayoría de la población quería, o por lo menos, con el candidato que los mass media hacían ver como favorito.
Dadas las elecciones pudimos comprobar el deseo de los norteamericanos y su honestidad al revelar anticipadamente el voto. Un factor a analizar en este evento, es la discriminación racial en dicho país evidenciada en la apreciación de los analistas, cuyo juicio de valor acerca de los resultados previos obtenidos a través de las estadísticas, se basó en posibles prejuicios racistas de la ciudadanía, de tal manera, se da a entender que en la modernidad subyace el racismo de forma discreta, aunque los descendientes negros hayan logrado romper, en gran cantidad, los estereotipos en los que el resto de la gente los ha encasillado.
Antiguamente el racismo era público, las personas no gratas eran conocidas y rechazadas abiertamente por los representantes del poder y también por los plebeyos. Personas de origen judío como Einstein, Freud y Marx fueron perseguidos por que demostraron ser superiores, por tanto, los prejuicios negativos acerca de ellos, nacientes del temor de aquellos que tenían el poder político, económico, religioso y social de las naciones, llevaron a crear falsos conceptos acerca de estos hombres que quizá, sólo buscaban bienes comunes para la humanidad a partir de su conocimiento, y por ende toda su raza fue excluida por millones de alemanes que a una voz manifestaron odio contra los judíos.
En la post-modernidad, el respeto a la diversidad y el derecho a la libre expresión, están cambiando la forma de relacionarse de los individuos. Se ha creado la conciencia de que todos meremos respeto sin importar cuál sea la raza, el credo, la clase social, el rol desempeñado en una sociedad, la inclinación sexual o la profesión y si todos somos iguales, todos tenemos derecho a participar en lo que nos propongamos con la única condición de no hacer daño al otro. Por ideologías como esta, producto de la lucha contra la violación de los derechos humanos y por la igualdad, es que un país de “habitantes blancos” puede ser gobernado por un hombre negro.
¿Por qué los analistas políticos no creyeron en la veracidad de los datos recogidos en las encuestas? Por que el racismo sigue existiendo, sólo que ahora es privado, está camuflado en la conducta abierta que respeta la diversidad. Aunque la humanidad sea consciente de que los estereotipos relacionados con los negros son falsos, sigue pensando que esas creencias son ciertas y continúa la exclusión pero en forma disimulada. Bien dice McConahay que “ha habido algunos cambios en las convicciones, pero que fundamentalmente han consistido en el reemplazo de un tipo de racismo con otro” (Prejuicios y Estereotipos:194). El racismo moderno incluye estas conductas veladas que posibilitan la armonía entre los grupos sociales, pero por más que se concientice un prejuicio seguirá persistiendo.
Dadas las elecciones pudimos comprobar el deseo de los norteamericanos y su honestidad al revelar anticipadamente el voto. Un factor a analizar en este evento, es la discriminación racial en dicho país evidenciada en la apreciación de los analistas, cuyo juicio de valor acerca de los resultados previos obtenidos a través de las estadísticas, se basó en posibles prejuicios racistas de la ciudadanía, de tal manera, se da a entender que en la modernidad subyace el racismo de forma discreta, aunque los descendientes negros hayan logrado romper, en gran cantidad, los estereotipos en los que el resto de la gente los ha encasillado.
Antiguamente el racismo era público, las personas no gratas eran conocidas y rechazadas abiertamente por los representantes del poder y también por los plebeyos. Personas de origen judío como Einstein, Freud y Marx fueron perseguidos por que demostraron ser superiores, por tanto, los prejuicios negativos acerca de ellos, nacientes del temor de aquellos que tenían el poder político, económico, religioso y social de las naciones, llevaron a crear falsos conceptos acerca de estos hombres que quizá, sólo buscaban bienes comunes para la humanidad a partir de su conocimiento, y por ende toda su raza fue excluida por millones de alemanes que a una voz manifestaron odio contra los judíos.
En la post-modernidad, el respeto a la diversidad y el derecho a la libre expresión, están cambiando la forma de relacionarse de los individuos. Se ha creado la conciencia de que todos meremos respeto sin importar cuál sea la raza, el credo, la clase social, el rol desempeñado en una sociedad, la inclinación sexual o la profesión y si todos somos iguales, todos tenemos derecho a participar en lo que nos propongamos con la única condición de no hacer daño al otro. Por ideologías como esta, producto de la lucha contra la violación de los derechos humanos y por la igualdad, es que un país de “habitantes blancos” puede ser gobernado por un hombre negro.
¿Por qué los analistas políticos no creyeron en la veracidad de los datos recogidos en las encuestas? Por que el racismo sigue existiendo, sólo que ahora es privado, está camuflado en la conducta abierta que respeta la diversidad. Aunque la humanidad sea consciente de que los estereotipos relacionados con los negros son falsos, sigue pensando que esas creencias son ciertas y continúa la exclusión pero en forma disimulada. Bien dice McConahay que “ha habido algunos cambios en las convicciones, pero que fundamentalmente han consistido en el reemplazo de un tipo de racismo con otro” (Prejuicios y Estereotipos:194). El racismo moderno incluye estas conductas veladas que posibilitan la armonía entre los grupos sociales, pero por más que se concientice un prejuicio seguirá persistiendo.
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